El bullying, no es cosa de niños.

Y hoy volvemos a llevarnos las manos a la cabeza…. Volvemos a sentirnos tristes e intentamos
ponernos en el lugar de esa familia. Volvemos a sentir que hay cosas evitables, pero ¿sabéis
qué? No se evitan, y por supuesto, no se previenen. Suena duro, pero es real.


Hoy nos sorprende que una chica de 14 años no haya encontrado otra salida que marcharse
para siempre, que no haya contado con la ayuda que realmente necesitaba en su centro
escolar, que no se sintiera acompañada por ese entorno de iguales que es tan necesario.


Los profesionales que acompañamos a infancia y adolescencia luchamos continuamente por la
prevención, porque se entienda que llega un momento en el que no son “cosas de niños”, porque no podemos justificar una conducta o respuesta que hace sentir inferior a otro, porque
los centros educativos valientes son los que lo cuentan, los que intervienen, los que actúan.
¿De qué nos sirven los protocolos, si nadie los activa?


Es un problema REAL, no importa cuál sea nuestro apellido, donde vivamos, nuestro poder
adquisitivo o a qué nos dediquemos, nos puede afectar a todos, y cuando afecta el daño es
REAL.

¿A quién culpamos?

Y no hay un solo culpable, no es un niño, no es un padre, no es un profesor, es una falta de
trabajo preventivo, una falta de escucha real, una falta de validar emociones y de acompañar
de verdad. Es un trabajo de Equipo, porque todos tenemos que actuar y hacer frente a la
realidad. Y se tienen que tomar medidas desde el minuto 0, antes de que empiecen a aparecer
conductas que dañan, y estas medidas son efectivas si se incluyen a todos los implicados en
ellas.

A nivel médico, nadie duda de hacer pruebas para prevenir múltiples enfermedades, ya sea de
manera pública o privada, se entiende perfectamente la inversión económica para ello. ¿Por
qué en salud mental no se valora esa prevención? ¿Por qué solo se activan los protocolos, las
ayudas, los apoyos,… cuando la situación está muy avanzada? Si se conocieran las historias
personales que nos llegan a los profesionales de la salud mental, el efecto que tiene cada
acontecimiento de la infancia y adolescencia y como eso en muchas ocasiones, marca para
siempre la edad adulta, daríamos más valor a una salud mental preventiva, porque cuidar
nuestro bienestar emocional y el de las personas que queremos es imprescindible para seguir
avanzando en la vida.

Buscar ayuda profesional

A ti, seas padre o madre, docente, profesional de la salud, alumno o alumna, te animamos a
que seas valiente, a qué cuentes que pasa, a que busques ayuda profesional, a que no esperes al final cuando ya nada se puede hacer, o cuando la salud mental está dañada.

Cuando los niños empiezan a crecer, ya no es cosa de niños, cuando alguien sufre por ir a clase no es una broma, cuando alguien se siente aislado cuando necesita estar acompañado no es algo que podamos ignorar. Los centros educativos necesitan contar con recursos y apoyos para que éstas situaciones no lleguen a aparecer, eso requiere inversión, por supuesto, pero es una inversión en salud mental, en crear aulas con futuros adultos sanos. ¿Hay algo más maravilloso que formar parte de un centro educativo lleno de emoción, de ilusión, de ganas de estar? Se puede lograr, hay que ponerse a ello.


Nuestro apoyo a todas las familias que se sienten afectadas por éste problema, a esos niños, niñas o adolescentes que lo han sufrido o los sufren, y a esos docentes de vocación que
quieren actuar. Podemos mejorar la situación trabajando juntos. No podemos acomodarnos ni dejarlo pasar. La salud emocional debemos cuidarla y entrenarla desde la Primera infancia. Si podemos ayudarte, seas familia, docente, centro educativo, entidad pública o privada ponte
en contacto con nosotras. Estamos deseando colaborar y acompañar.

Nazaret Bernal Sarmiento.

Psicóloga sanitaria.
Responsable Bersar Psicología y CEI El árbol de las Emociones.